Los residentes de la zona que viven a orillas del río Chiriquí Viejo afirman que se convierte en una bestia durante la temporada de lluvias. Se alarmaron cuando una empresa privada comenzó repentinamente a extraer roca y grava río arriba del puente Florentina en Paso Ancho. (Click here for English version of this article).
“Ya veremos los resultados cuando ese río aumente su caudal, pero los que se deben dejar en la rivera es a todo el que permitió eso🔥🔥🔥🔥”, escribió un usuario en Instagram.
“😢Lamentable”, comentó otro. “Yo me pregunto si el impuesto y calles superarán el valor de los daños presentes y futuros que allí se causen o se generen. Y quienes asumirán la responsabilidad?”.
El Ministerio de Comercio e Industrias autorizó a la empresa contratista, Bagatrac, a extraer 50.000 metros cúbicos —o entre 80.000 y 85.000 toneladas métricas— de material del río. El contrato de Bagatrac finaliza el 18 de mayo. La empresa utiliza la grava del río para reparar y pavimentar carreteras en el distrito de Tierras Altas.
Activistas ambientales se oponen a la extracción porque afirman que el ecosistema del río es frágil. Argumentan que excavar el lecho del río, mover enormes rocas y cortar las riberas aumenta la erosión y el riesgo de inundaciones.
Los residentes dicen que el río ahora parece tranquilo, pero que puede volverse violento y mortal rápidamente durante las lluvias intensas.
Expertos que han estudiado el río afirman que su caudal varía drásticamente, desde 3,01 metros cúbicos por segundo durante la estación seca hasta 80,25 metros cúbicos por segundo durante la estación lluviosa. (Véase el estudio sobre la dinámica fluvial del río).
Dicho de otra manera, cuando el caudal es mínimo, el río tardaría 1,73 días en llenar el estadio Rommel Fernández de Panamá. Durante la estación lluviosa, el río podría hacerlo en tan solo una hora y 34 minutos.
Ese potencial —la capacidad de mover cantidades tan enormes de agua de forma repentina, violenta y rápida— es la razón por la que el río infunde temor. Es la razón por la que el río ha causado muertes y ha arrasado automóviles, viviendas, carreteras y puentes.
Los proyectos de extracción pueden afectar no solo a los residentes que viven a lo largo del río, sino a todos los que viven en la cuenca del río Chiriquí Viejo.
Se estima que 100.000 personas dependen del río para obtener agua potable, para la agricultura y para la generación de energía hidroeléctrica. El río ya es uno de los cursos de agua más explotados de la región. Es un río que está siendo llevado más allá de su punto de inflexión biológico y físico.
Los expertos afirman que la extracción agresiva de arena, grava y piedra aumenta la presión sobre el río y puede causar:
- Alta turbidez: La extracción altera físicamente el lecho del río, liberando sedimentos finos que enturbian el agua. Esto puede obligar a las plantas de tratamiento de agua a suspender sus operaciones, ya que los filtros no pueden procesar altas cargas de sedimentos.
- Lixiviación de metales pesados: La excavación de rocas puede exponer minerales sulfurados al aire y al agua, creando un drenaje ácido de rocas que libera metales tóxicos como plomo o arsénico al arroyo.
- Daños estructurales: La extracción a gran escala altera el curso y la profundidad del río, lo que puede dañar las tomas de agua utilizadas por los acueductos rurales para abastecer a las comunidades locales.
El río es una fuente de energía para Panamá, albergando una cadena de al menos siete importantes centrales hidroeléctricas, entre ellas Paso Ancho, Baitún y Bajo Frío.
Un enorme 78% del agua de la cuenca del río se destina a estas centrales hidroeléctricas. Estas plantas se benefician de caudales constantes y abundantes durante gran parte del año. Sin embargo, debido a la topografía volcánica de la cuenca y la escasa vegetación, estas intensas lluvias pueden provocar escorrentía superficial rápida e inundaciones.
Estos eventos de alto caudal duran un promedio de 4 días y pueden mover un volumen de agua inmenso. O, si prefiere la cerveza, imagínelo como más de 226 000 latas de cerveza por segundo. O 320 bañeras llenas.
Es entonces cuando el río se convierte en una bestia desbocada, cuando los panameños verán lo que le sucede a un ecosistema sobrecargado y devastado por el proyecto de extracción de grava.
A translation is below:
English version
Old-timers who live along the banks of the Chiriquí Viejo River say it becomes “a beast” during the rainy season. And they were alarmed when a private contractor suddenly began extracting rock and gravel upriver from the Florentina Bridge in Paso Ancho.
“We’ll see the results when that river’s flow increases, but those who should be left on the riverbank are all those who allowed it to happen 🔥🔥🔥🔥,” one commenter wrote on Instagram.
“😢 It’s awful,” said another. “I wonder if the taxes and street repairs will exceed the value of the present and future damages caused there. And who will assume responsibility?”
The Ministry of Commerce and Industries allowed the contractor, a company called Bagatrac, to extract 50,000 cubic meters – or an estimated 80,000 to 85,000 metric tons – of material from the river. Bagatrac’s contract ends on May 18. The company is using the river gravel to repair and pave roads in Tierras Altas District.
Environmental activists oppose extraction because they say the river’s ecosystem is fragile. Digging into the river bottom, moving around massive boulders and cutting into the riverbanks increases erosion and risk of flooding, they say.
Residents say the river looks tame now, but can quickly become violent and deadly during heavy rain.
Experts who have studied the river say its flow varies dramatically from 3.01 cubic meters per second during the dry season to 80.25 cubic meters per second during the rainy season. (See study on river’s fluvial dynamics).
Put another way, when the flow rate is at its lowest, it would take the river 1.73 days to fill Panama’s Rommel Fernández stadium with water. During the rainy season, the river could get the job done in just an hour and 34 minutes.
That potential – the ability to move such massive amounts of water suddenly, violently and quickly – is why the river is feared. It’s why the river has killed people and washed away cars and homes, roads and bridges.
Extraction projects can impact not just residents who live along the river, but everyone who lives in the Chiriquí Viejo River basin.
An estimated 100,000 people depend on the river for drinking water, farming and hydroelectric power. Already, the river is one of the most heavily exploited waterways in the region. It’s a river that is being pushed past its biological and physical tipping point.
Experts say aggressive extraction of sand, gravel, and stone adds to the strain on the river, and can cause:
- High Turbidity: Extraction physically disturbs the riverbed, releasing fine sediments that cloud the water. This can force water treatment plants to suspend operations because filters cannot process high sediment loads.
- Heavy Metal Leaching: Excavating rock can expose sulfide minerals to air and water, creating “Acid Rock Drainage” that leaches toxic metals like lead or arsenic into the stream.
- Structural Damage: Large-scale extraction alters the river’s path and depth, which can damage the intakes used by rural aqueducts to capture water for local communities.
The river is a powerhouse for Panama, hosting a “cascade” of at least seven major hydroelectric plants, including Paso Ancho, Baitún, and Bajo Frío.
A massive 78% of the river basin’s water is allocated to these hydroelectric operations. These plants benefit from consistent, heavy inflows for much of the year. But because of the river basin’s volcanic topography and sparse vegetation, this intense rainfall can cause rapid surface runoff and flooding.
These high-flow events last an average of 4 days and can move a massive volume of water. Or if you prefer beer, think of it as more than 226,000 cans of beer per second. Or 320 bathtubs full of water.
That’s when the river converts to drunken beast mode, when Panamanians will see what happens to an overloaded ecosystem torn up by the gravel extraction project.

